LAS CLAVES DEL ÉXITO: MI CRÓNICA DE LA III RUTA BTT RÍO SAN JUAN
Esta es la historia de nuestra ruta. La historia de un entregado grupo de ciclistas y allegados trabajando a favor de un sueño. La historia de un desafío organizativo, para congregar a más de 200 ciclistas en Castillo de Locubín. Ésta es mi historia…
No habían pasado ni 2 días desde que regresara, flamantemente, de Sabiñánigo con mi presea de bronce de la QH, cuando fui llamado a embarcarme de nuevo en otra empresa ciclista: organizar la III Ruta Río San Juan – Castillo de Locubín…
Un mes y medio antes, cuatro ciclistas recorrimos todo el trazado de la marcha: Pile, Remigio, José “Sastre” y yo, e incluso hicimos algún tramo adicional que al final no incluimos. De los cuatro, sólo José “Sastre” y yo hicimos el recorrido completo, bajando por las chorreras de la Nava, donde José se cayó (¡Una semana antes de La Sufrida!) y llegando al Nacimiento del Río completando así la ruta.
El martes anterior a la marcha, recorrí todo el primer sector de la ruta con un bote de spray que me dio Remigio señalando todos los cruces. No me sentí cansado a pesar de haber hecho la QH el sábado anterior y de pegarme un viaje de 9 horas desde Sabiñánigo a Castillo de Locubín el domingo. Aproveché las marcas degradadas (y prácticamente borradas) que yo mismo hice el año anterior.
El miércoles tuvimos una reunión en el Paseo, tomando en ella las decisiones más importantes de la marcha. De ella dependía el éxito o el fracaso de la misma. De atar todos los cabos. De ofrecer lo mucho, lo mejor que tiene nuestro pueblo.
Muchos ciclistas se interesaron por la prueba. Mi móvil no dejaba de sonar, incluso después de que se cubriera el cupo inicial de participantes. Pero no podíamos admitir a más gente o todo se nos desbordaría. ¡Me llamaron incluso cuando estaba en mi tienda después de hacer la QH!
También el viernes anterior a la prueba fue de auténtico infarto buscando las llaves de vestuarios y servicios de la carpa para el avituallamiento. Y el sábado, día anterior a la marcha, no hubo tregua. Por la mañana bajamos en un camión las mesas y sillas al Nacimiento y por la tarde nos ocupamos de preparar los recipientes con cerezas para los ciclistas que nos visitan, además de recibir a los miembros de la peña Antonio López que se quedaron a dormir en el campo de fútbol. Con las prisas se nos olvidó recoger las patatas fritas para la comida. Pero ya no había tiempo hasta el día siguiente…
Esa misma tarde encontramos a José “Sastre” que vino desde Madrid sólo para hacer esta prueba. Él no había participado en ninguna de las 2 anteriores.
Y por fin el día de la prueba, 28 de Junio de 2009. A las 7:30 como había acordado con Remigio estaba en el Paseo con el ordenador preparado y la batería cargada. Pronto empezaron a venir ciclistas para recoger el dorsal. José “el Sastre”, Manolo “el indio”, Txema y yo fuimos los encargados de esa tarea.
Puntualmente a las 9:00 se dio la salida a la prueba. Yo aproveché la vuelta por el pueblo del resto de corredores para guardar el ordenador y me incorporé al pelotón cuando éste volvió a pasar por delante del Paseo. Ya estaba en la prueba.
Me tomé la marcha como un paseo. Me detuve en muchos puntos y esperé, haciendo fotos, a que pasara gran parte del pelotón. Luego me reincorporaba y avanzaba rápidamente para detenerme de nuevo y hacer fotos.
Al entrar en el camino del Baño, tras un descenso encontré a Antonio Rafa Ramírez, al que yo había dejado uno de mis cascos y un bote, averiado. La cadena de su bici estaba partida. Yo llevaba tronchacadenas y un enlace (los llevo desde el día que partí la cadena en los 101 de Ronda) y le arreglé la cadena aunque me costó un poco ponerlo. Por suerte, José “el Sastre” venía por detrás y también se detuvo a ayudarnos y luego 2 ciclistas de Córdoba, que desmontaron la patilla del cambio para meter la cadena en su sitio. Pronto llegó el coche escoba donde iban montados un joven de la peña Antonio López de Córdoba y José Ángel de la Peña Ciclista Alcalaína, ambos con la misma avería: rotura del eje de la rueda trasera. (¡No quería recordar mi fatídico intento del Dessafío en Octubre de 2007!)
Seguimos avanzando a una velocidad frenética y nos reagrupamos todos los ciclistas en Ventas del Carrizal. Una vez llegamos nosotros (los últimos) de nuevo emprendimos la marcha, esta vez por carretera hasta el entronque con el camino de Las Casillas – Buenos Finos. Me paré en ese punto para hacerle fotos a todos los ciclistas entrando en el camino. Y sin más incidentes llegamos al avituallamiento situado en el Paseo.
En el avituallamiento, sólo me bebí una coca-cola y me comí un plátano mientras conversaba con Jorge “Formentera” acerca de la experiencia de la Quebrantahuesos que realicé la semana anterior. También convencí a Alberto y David para que hicieran la segunda parte de la ruta y lograron completarla.
Hice lo mismo que en el primer sector de la marcha. Me adelantaba y de vez en cuando me paraba en un punto a realizar fotos. Aunque también hice muchas fotos en marcha, sobre todo al iniciar la Camuña.
Me lo tomé con tranquilidad. A unos 2000 metros de la cumbre de la Camuña vi que David estaba unos metros por detrás de mi y me dijo que estaba teniendo calambres. Rechazó en un principio la dosis de glucosa que le ofrecí, pero a 1000 metros de la cumbre se la tomó. Me detuve a unos 500 metros del avituallamiento para hacer unas cuantas fotos y luego las hice en el bullicio del avituallamiento.
Y empezó el descenso. Es espectacular. Me detuve al inicio de la vereda para realizar unas fotos impresionantes, de los ciclistas entrando en la misma y proseguí mi camino.
Tenía ganas de estrenar, oficialmente, mi nueva bici de montaña por el descenso de la Camuña. Es una maravilla. Descendiendo tuve la misma sensación que cuando me compré la bici de carretera, ir bajando encima del aire.
Poco antes de llegar a la carretera me detuve para recoger un bote que se le había caído al joven de Ciclocubín Roberto Sposato. Él también se detuvo y se lo metió en la mochila.
Y entré en la Nava, ya par afrontar los últimos kilómetros del recorrido. Me detuve en el punto donde el camino empieza a convertirse en un sendero lleno de chorreras y piedras para hacer unas fotos y luego me detuve de nuevo justo antes de vadear el río para realizar unas fotografías del esfuerzo titánico que algunos tuvieron que hacer para vadearlo. Pasado ese tramo me detuve de nuevo para interesarme por 2 miembros de la P.C. Alcalaína que tenían calambres.
Recorrí los siguientes kilómetros acompañando a Roberto Sposato, hasta que nos detuvimos en la fuente que hay justo antes del cortijo “del perro”. En el descenso, justo antes del vadeo del río me caí. Caí por delante del manillar al frenar y al montarme de nuevo en la bici me di cuenta que llevaba bloqueada la horquilla. Al llegar al Nacimiento me acerqué a la ambulancia para que me atendieran de la ligera contusión que la caída me produjo en la mano derecha. Nada que no me haya pasado otras veces.
Disfruté de mi plato de paella en el Nacimiento, en ese paraje espectacular, disfrutando del gran ambiente ciclista. Y entregué los trofeos, con Remigio como speaker.
El Dessafío actuó como nexo, como referencia para todos los ciclistas que nos visitaron ese fin de semana. Remigio me dijo el año pasado tras la II Ruta del Río San Juan que quedaría eclipsada, fagocitada por el Dessafío. Yo sabía que no sería así, es más, han sido sinérgicas. El Dessafío ha atraído a ciclistas a nuestro pueblo y, a su vez, la Ruta del San Juan a atraído ciclistas para el Dessafío, retroalimentándose ambas. No tengo ninguna duda que, tras lo visto el domingo, ambas pruebas tienen un futuro muy prometedor como embajadoras de Castillo de Locubín y de la Sierra Sur.
Para finalizar sólo agradecer a todos aquellos, ciclistas o no, que han prestado su colaboración para que la III Ruta Río San Juan sea un éxito. Realmente, es gracias a ese grupo de voluntarios/as por lo que puedo vaticinar que la IV Ruta Río San Juan, cosechará un éxito mayor.
Y agradecer a todos los ciclistas que nos visitaron, sin duda los únicos y verdaderos protagonistas de la marcha.
Eduardo Soler Rosales
Castillo de Locubín, 30 de Junio de 2009